Convocatoria Literaria este jueves " un relato manías, supersticiones, amuletos y otras cosas raras "...





1er relato



Solo el amor hace florecer y desaparece las malas vibras…

Y… amarrada a tu cuello amor mío
tu amor es el mejor amuleto que tengo
para las malas vibras y un mal día
simplemente tu sonrisa y tus besos
para el stress que me provoca toda esta pesadilla de vida
un abrazo tuyo que me reconforta y tus caricias que…
me llenan de placer, que me alegran y me alargan la vida
que mayor tesoro son tus ojos negros y… mirarlos desde lejos
cuando voy cruzando aquella esquina y… depronto tus besos
más que una ramita de hojas verdes con cuatro pétalos
más que una ramita de palqui en forma de cruz detrás de la puerta
y no importa si me devuelvo a casa antes de doblar la esquina
el amor que te tengo y que me ofreces sin medida
es el mejor talismán para emprender un nuevo camino día a día…
para el frío o simplemente para el dolor
una sonrisa tuya simplemente mi alegría
que me alivia de tanta tristeza y tanta sequía







Autor : Maria Liberona



2do relato



Si piensas así, la mala suerte te seguirá por siempre… todo esta en ti, la mala suerte no existe…

Y simplemente el todo lo que le decían… el lo hacia y perfectamente lo rezaba
Los calcetines al revés para que al buen paso le ayudara
Sentarse tres veces sobre la silla si al salir muy apurado a la mitad del camino a la casa nuevamente regresaba…
Tocar tres veces madera para que lo malo que el dijera no le pasara
No pasar nunca debajo de una escalera por que…quizás que es lo que le sucediera
No cruzarse con un gato negro para que la mala suerte le siguiera
Tantas cosas que le decían y el lo hacia para que no le pasara nada
y… tenia tanta mala suerte que … eso o aquello simplemente en su cabeza se anidaba
y le daba vueltas por todo el cuerpo y… por donde andaba
tan pendiente de ello estaba… que a veces ni se daba cuenta de lo que realmente a su alrededor pasara…
ni un rayo de sol aunque allí estuviera en su vida , no le veía, ni le miraba
ni siquiera un bello rostro, ni una pequeña sonrisa de un niño que por allí pasara…
todo era superstición, su vida realmente era ajena a lo que sucediera y a lo que… realmente le pasara.



Autor : Maria Liberona